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¿Son normales mis fantasías?

Descubre por qué tus deseos y fetiches son más comunes de lo que crees.

Muchas personas tienen miedo a que la gente descubra cuáles son sus fantasías eróticas. Creen que sus deseos son raros, desviados, pervertidos, anormales… e incluso llegan a creer que no puede haber nadie con un pensamiento parecido. Pocas personas comparten sus fantasías con sus parejas, hay quienes tienen fantasías “inconfesables” y quienes no pueden disfrutar de su sexualidad porque sólo anhelan lo prohibido. Si tú también crees que tus fantasías son raras, este es tu artículo.

Por Cecilia Bizzotto

¿Son normales mis fantasías?

Cecilia Bizzotto es socióloga y sexóloga. Trabaja como divulgadora de sexualidad en redes sociales y es terapeuta sexual en su consultorio online y presencial. Además, es la sexóloga de cabecera de JOYclub, representando a la marca y supervisando la calidad sexológica de sus contenidos.
El medio natural de Cecilia son los talleres de educación sexual. Con larga experiencia en personas adultas a las que acompaña a (re)descubrirse y trabajar temas alrededor de las sexualidades alternativas, deseo, masturbación consciente, relaciones abiertas, autoconocimiento corporal…También ofrece asesoramiento sexológico, estando especializada en relaciones no-monógama, fantaseo sexual y sexualidades kink y BDSM.

¿A quién no le va a gustar… una buena fantasía?

Cuando escuchamos la palabra "fantasía sexual", solemos pensar en algo que nunca hemos realizado y que nos encantaría experimentar. Cuando le preguntas a la gente sobre sus fantasías, a menudo te dicen: “Me gusta una cosa… pero ya lo he hecho” o “Hay algo que me gusta pero en realidad no me gustaría hacer”. Tendemos a creer que las fantasías tienen que tener, sí o sí, una conexión con la realidad. Concretamente, pensamos que tiene que ser un deseo relacionado con una práctica sexual que nunca he vivido y que me gustaría vivir.

En realidad, las fantasías no son eso o no son sólo eso. Una fantasía sexual es cualquier imagen mental o pensamiento que sea sexualmente excitante o erótica para ti. Es decir, cualquier idea que por el mero hecho de pensarla te provoque excitación o placer sexual.

Da igual si piensas en ello para masturbarte o para distraerte cuando estás aburrida. Da igual si es algo que has hecho o algo que nunca te gustaría experimentar. No importa, lo que importa es que es un pensamiento que por el mero hecho de aparecer en tu cabecita, te pone cachondx.

 

Sí, estoy obsesionada con tus fantasías

Cuando tenía que elegir un tema para mi tesis de final de la carrera de sociología, elegí las fantasías sexuales. Y ahora que estoy realizando mi tesis para el Máster en Sexología, estoy investigando las fantasías sexuales de nuevo.

¿Por qué tengo esta obsesión? Porque considero que las fantasías son lo más interesante de la sexualidad humana. A mi me dan igual las hormonas, los penes y las vaginas, las prácticas sexuales que realiza la gente… a mi me preocupa aquello en lo que piensan para ponerse a tono.

Para mi, las fantasías hablan de lo prohibido, del tabú social, del control que ha hecho nuestra cultura sobre la sexualidad, de todo aquello que queremos y que no hacemos por miedo al castigo (de nuestras parejas, de nuestros vecinos… el qué dirán).

Participa en mi estudio sobre fantasías sexuales

¿Son normales mis fantasías?

Colabora con mi investigación rellenando este cuestionario online. Ahí podrás contar tus fantasías en un espacio totalmente íntimo y anónimo. ¡No te tomará más de 20 minutos!

Además, a menudo creemos que hay unas fantasías “buenas, positivas, normales” y otras que son de raritos, que son poco frecuentes y que simplemente “están mal”. Basándome en investigaciones científicas previas realizadas por otros investigadores, me atrevo a afirmar que no hay nada “normal” en el terreno de las fantasías (y eso es lo que espero demostrar con mi estudio). Que casi todo el mundo fantasea con cosas que no corresponden con la sexualidad tradicional y normativa. Lo normal es lo raro, lo raro es lo normal.

 

¿Con qué fantasea la gente?

Todos los estudios científicos que se han hecho sobre este tema han demostrado lo mismo: prácticamente todas las personas fantasean. Algunas investigaciones apuntan a que más del 90% de la gente tiene fantasías sexuales. Incluso, el 60% de las personas asexuales también tienen sueños eróticos.

Si prácticamente todos y todas tenemos fantasías eróticas, la siguiente pregunta obvia es: ¿Sobre qué? ¿Con qué fantasea la mayoría de las personas?

Por si te lo perdiste: El taller de “Iniciación al BDSMk para vainillas” de Cecilia


¿Son normales mis fantasías?

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Según las últimas investigaciones en esta materia, las fantasías sexuales más frecuentes son:

En cambio, las fantasías sexuales menos comunes en las personas son todas aquellas relacionadas con el no-consentimiento: la pedofilia, la zoofilia, la necrofilia o la biastofilia (fantasear con cometer agresiones sexuales) son muy poco frecuentes.

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Lo que sí es frecuente, como se puede apreciar, es fantasear con cosas socialmente poco aceptadas: el sexo en grupo o las prácticas sexuales asociadas al dolor o a la Dominación-sumisión son poco validadas socialmente y, sin embargo, son las dos tipologías de fantasías más frecuentes.

 

¿Qué es “lo normal”?

Como podemos observar, pocas personas fantasean con el clásico sexo normativo de toda la vida. El misionero, la monogamia, el hacerlo en una cama por la noche… son lo que nos dijeron que nos debería gustar y que pocas veces forma parte de nuestro imaginario erótico. En cambio, nos excita pensar en todo aquello que nos dice la norma social que “no es normal” y que no está bien.

Quizá es por esto que muy, muy pocas personas hacen realidad sus fantasías. Cuatro de cada cinco personas afirman tener el deseo de llevar a cabo su fantasía favorita, aunque solo una de cada cinco realmente lo ha hecho.

La mayoría de los estudios sobre fantasías sexuales se basan de manera desproporcionada en adultos jóvenes, blancos, heterosexuales y procedentes de muestras de estudiantes universitarios de Estados Unidos. En realidad, poco sabemos de las fantasías de los y las personas de España (y no te digo ya de otros países). Además, la gran parte de lo que sabemos es por parte de investigaciones que sólo comparten con las personas entrevistadas cuestionarios antiguos (todos de hace más de 20 años) con listados cerrados de temas para que la gente haga “check” en las temáticas con las que fantasea. Pocas veces se ha pedido directamente a las personas que cuenten con pelos y señales sus fantasías. ¡Eso es lo que yo quiero hacer en mi investigación!

 

¿Por qué fantasear es bueno para ti?

Las fantasías sexuales son un indicador de salud, dicen los y las sexólogas. ¿Qué significa esto? Que las personas que tienen una mejor relación con sus fantasías (es decir, que las consideran normales y válidas) tienen mayor probabilidad de estar satisfechas sexualmente, tener más deseo sexual y disfrutar más de su erótica.

Fantasear es mucho más que un simple pasatiempo mental: es una puerta hacia una sexualidad plena, saludable y enriquecedora. Estas representan una vía segura y libre para explorar nuestros deseos sin restricciones sociales, permitiendo aumentar la excitación, reducir el estrés y mejorar el autoconocimiento. Además, contribuyen al deseo sexual y potencian la satisfacción, ya que fantasear facilita experiencias sexuales más placenteras y creativas.

En esta sociedad que te ha dicho lo que está bien y mal en cuanto al sexo, esta cultura que se ha preocupado demasiado por cortarte las alas… ¡Reivindicar tus fantasías es reivindicar tu libertad! Así que explora tu imaginario erótico y compártelo con las personas a las que quieres.

Bibliografía (en orden de aparición)

  • Leitenberg, H., & Henning, K. (1995). Sexual fantasy. Psychological Bulletin, 117(3), 469–496. https://doi.org/10.1037/0033-2909.117.3.469
  • Lehmiller JJ, Gormezano AM. Sexual fantasy research: A contemporary review. Curr Opin Psychol. 2023 Feb;49:101496. doi: 10.1016/j.copsyc.2022.101496. Epub 2022 Oct 25. PMID: 36436469.
  • Lehmiller JJ: Tell me what you want: the science of sexual desire and how it can help you improve your sex life. Da Capo Lifelong Books; 2018.
  • Moyano, N., & Sierra, J. C. (2014). Fantasías y pensamientos sexuales: revisión conceptual y relación con la salud sexual. Revista Puertorriqueña de Psicología, 25(2), 376-393.

 

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