Con el auge del feminismo se ha hablado mucho sobre masculinidad y nuevas masculinidades, pero ¿sabemos a qué nos referimos cuando hablamos de masculinidad? ¿Sabemos cómo podemos trabajar nuestra masculinidad? ¿Qué es la masculinidad frágil? El mundo empieza a exigir a los hombres que modifiquen su masculinidad, pero no en todas las ocasiones nos explican a qué quieren referirse.
¿Qué es la masculinidad?
Cuando hablamos de masculinidad hegemónica nos referimos a la manera social de entender qué es un hombre. Es decir, al conjunto de roles y estereotipos que culturalmente se imponen a las personas masculinas.
Sin embargo, la masculinidad es un espectro en el cual cada persona a la vez que se va desarrollando se va exponiendo a un proceso socializador. Este proceso socializador es un proceso de sexuación en el que cada uno desarrolla su propia manera de estar y ser en el mundo. La masculinidad hegemónica se le es impuesta a las personas que se consideran hombres como la correcta manera de serlo. Se suele decir “sé un hombre” y esta frase lleva implícita muchísimos roles y estereotipos. Algunos ejemplos podrían ser:
- Un hombre no llora
- Un hombre no debe maquillarse
- A un hombre no debe gustarle que le penetren analmente
- Un hombre debe dar la imagen de fuerte y duro, nunca mostrarse débil
- Y un largo etc.
¿Y por qué los hombres se someten a esta imposición?
Bueno, la mayoría de ellos se dejan oprimir de esta manera para no perder su condición de grupo y ser excluidos por ser “no masculinos”. Es decir, sucumben a la presión social.
La masculinidad es un aspecto cultural, por lo tanto está modulada por la percepción que tienen las personas de tu persona, de cómo deber ser y de cómo debes comportarte. Cuando esta masculinidad se ve amenazada, los hombres pueden experimentar un sufrimiento, lo que se denominaría masculinidad frágil. La masculinidad frágil se refiere a la ansiedad que experimentan muchos hombres por no cumplir las expectativas de masculinidad. Cuando esto ocurre puede llevar a que los hombres que sufren este malestar desarrollen comportamientos compensatorios para mostrarse más masculinos y reinstaurar la concepción del grupo. Estos comportamientos sólo refuerzan esta masculinidad hegemónica. Por ejemplo, si un hombre tiene expresiones o comportamientos más “femeninos”, en un grupo de hombres cisheteronormativos intentará camuflar estas actitudes para no sentirse fuera de la norma social que este grupo les impone.
¿Cómo afecta esto a los hombres?
Está demostrado en algunos estudios sobre todo de ámbito psicológico que mantener la masculinidad hegemónica, no sólo es insostenible porque las personas nos comportamos de maneras distintas en los diferentes contextos, si no que genera problemas en la salud mental de los hombres.
Algunos de los problemas que podemos encontrar es la gran soledad que pueden sentir algunos hombres además de tener dificultades para establecer relaciones profundas además de no saber pedir ayuda. Esto es debido a que se fomenta la fortaleza y la individualidad extrema en el hecho de ser “un hombre verdadero”.
También podemos ver afectada su gestión emocional ya que según los estereotipos “los hombres no lloran”, por lo que no aprenden a gestionar sus emociones ni a expresarlas de manera sana. Estas y otras imposiciones generan una gran inseguridad, alimentando también conductas negativas como las agresiones o los celos.
A parte de los problemas que genera, hay que remarcar que los hombres que siguen el modelo de masculinidad hegemónica también pierden la oportunidad de disfrutar muchas vivencias afectivas positivas consigo mismos y con los demás, despreciando además explorar su sexualidad y poder explotar al máximo su placer.
¿Puedo vivir mi masculinidad de forma sana?
¡Claro que sí! La masculinidad como hablábamos al principio es un proceso propio y cada persona tiene su manera sexuada de estar en el mundo.


El primer paso es repensar cómo construyo mi personalidad para los demás, es importante que vayas evaluando cómo te hace sentir el cambio porque en primera instancia podrías sentir las ansiedades. Te recomendamos que trates de hablar de tus cambios con las personas de tu alrededor para que ellas te acompañen, para poder encontrar un espacio permisivo para el cambio por parte de los demás. Además, empezar a hablar con los demás te ayudará a aprender otras formas de gestión emocional.
Los cambios son procesos que empiezan en el interior, por eso para comenzar a conocer tu masculinidad es importante que empieces a cuestionarte tus creencias. La mejor ayuda para realizar este proceso es la curiosidad: puedes investigar cuales son tus roles y los estereotipos asociados a la masculinidad, así como las creencias asociadas y cuáles compartes. Tendrás que enfrentarte aquí por un lado al abandono del liderazgo impuesto y aceptar que no lo sabes todo.
Una recomendación para estos procesos es buscar espacios de hombres donde encuentres información y apoyo para realizar estos procesos. Sobre todo, date tiempo y espacio, atiende a tus necesidades.
¿Qué roles y estereotipos crees que se te marcan más al identificarte como un hombre? ¿Crees que la masculinidad hegemónica está presente en tu vida? Comparte en el foro qué piensas sobre todo esto, si alguna vez te has sentido presionado o conoces gente a tu alrededor que si piensas que lo esté. ¿Cómo podemos como sociedad mejorar estas presiones?
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