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Poliamor – una reflexión (más)

¿Es el poliamor una alternativa a la fragilidad de las relaciones?
19 de junio de 2020

El poliamor es una tendencia creciente que cada día suscita el interés de más gente. Horas después de hacer mi directo con OpenMandarina, recibí muchos mensajes de gente que quiso compartir conmigo sus opiniones, dudas y experiencias poliamorosas. Todos nos quedamos con ganas de seguir reflexionando sobre esta (no tan nueva) forma de amar.

Por Cecilia JOYCE

¿Hablamos de poliamor?

¿Hace falta definir el poliamor? Este es un término suficientemente conocido para que todos tengamos una idea más o menos clara de en qué consiste. Cuando conversé con Lídia de OpenMandarina, describió el poliamor como "la libertad de amar como tú quieras". Concretando un poco más, podemos decir que comprende relaciones no monogámicas, consensuadas, éticas y responsables. Aquellos que viven en poliamor no tienen "parejas" sino vínculos, que pueden estar organizados en una jerarquía o no. En cualquier caso, la filosofía poliamorosa se basa en el consenso, la absoluta transparencia, el compromiso e incluso en la fidelidad.

Sin embargo, aunque sepamos qué es el poliamor, no por ello deja de crearnos dudas de todo tipo: ¿Se puede amar con la misma intensidad a más de una persona? ¿Cómo es posible no sentir celos en poliamor? ¿Cómo se mantiene el mismo nivel de compromiso con todos los vínculos? ¿Y si conozco a un nuevo vínculo y soy incapaz de cuidar el anterior?

¿Y si vivir en poliamor no es nada tan raro e imposible?

Esas son, al menos, las dudas que me surgen y cuyas respuestas desconozco, pues nunca he experimentado esta forma de amar. Pero desde mi conversación con OpenMandarina, algo ha crecido en mi interior, una chispa que ha encendido una idea difícil de apagar: ¿Y si vivir en poliamor no es nada tan raro e imposible?

Cecilia Joyce con Open Mandarina en una entrevista realizada en Instagram:

Vivimos en una sociedad cada vez más acelerada en la que nada es para siempre: cada muy poco tiempo cambiamos de profesión, de casa, de amigos, de país, de gustos... Si nuestros tatarabuelos presenciaran nuestra vida cotidiana se asombrarían por la vorágine de sucesos que somos capaces de digerir y por lo acostumbrados que estamos al cambio, la adrenalina, el consumo masivo y las emociones fuertes. Esto, inherentemente afecta a la forma en la que vivimos nuestras relaciones, que se han vuelto fugaces, ausentes de compromiso y superficiales.

Por ejemplo, las Apps para conseguir pareja nos dan apariencia de infinitud: podemos coleccionar tantos "matches" como queramos y siempre podremos rechazar a todos los que no nos entren por los ojos, porque hay un montón de tíos y tías esperando a enrollarse con nosotros. ¿Para qué me voy a quedar con uno solo? ¿Para qué construir relaciones sólidas? Vale más la cantidad que la calidad.

Ni blanco ni negro

¿Todo esto es negativo? Así contado, parece que sí. De hecho, parece la sinopsis de una película distópica que te deja con muy mal rollo después de verla. Pero no todo es malo: a raíz de esta nueva forma de vivir, hemos aprendido a aplicar al amor la lógica de la balanza coste/beneficio. "¿Nos enfadamos más de lo que nos reconciliamos?" – Fuera. "¿Me aburro contigo más de lo que me divierto?" – Fuera. "Disfruto menos el sexo contigo que masturbándome?" – Fuera. No hay negociación, no toleramos el dolor ni la frustración.

En la sociedad de la inmediatez, lo que importa es el ahora y si hoy no me haces feliz… – Fuera.

¿Esto es cínico y hasta frívolo? Sí, pero también nos hace libres. Ya no "aguantamos" las relaciones porque hay que hacerlo, por miedo al qué dirán, por conveniencia económica, porque no habrá nadie más que me quiera, por un posible futuro mejor o porque simplemente no nos queda otra opción. En la sociedad de la inmediatez, lo que importa es el ahora y, si hoy no me haces feliz, pues… "fuera".

Y entonces, llegó el poliamor…

Nuestras vidas se han vuelto volubles, cambiantes. Nuestra identidad, expectativas, deseos, e intereses, cambian a diario. ¿Cómo vamos a mantener relaciones constantes? ¿Cómo vamos a amar igual cada día si ni siquiera soy hoy quien era ayer? Necesitamos relaciones que se adapten a nuestras vidas, que no constriñan nuestra evolución como personas, sino que nos permitan crecer y explorar nuevos horizontes.

La primera limitación del estar en pareja es el sexo. ¿O acaso hay alguien que pueda vivir años con la misma persona y no desear otros cuerpos, formas de tocar, nuevas pieles y labios? Para escapar de esa privación, llegaron las relaciones abiertas y swingers. El amor sólo se practica en casa, el sexo en cualquier parte y con quien sea. Los celos sólo surgen si se supera la barrera sexual y se alcanza lo afectivo, pues se levanta un muro que separa amor y placer.

Poliamor – una reflexión (más)
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Pero es posible que queramos ir más allá. Es posible que la barrera no sea el sexo sino el amor. ¿O acaso una sola persona puede llegar a completarnos? ¿Acaso será él o ella el único compañero de nuestras vidas? ¿Acaso podemos vivir toda la vida emocionándonos y apasionándonos solo con una persona? Es posible que algunos sí puedan, pero otros muchos no podrán. Y si la monogamia es la única alternativa, entonces cuando alguien no me completa y me falte vida por explorar, lo dejo. Y empiezo con otro hasta que nuevamente deje de completarme. Estamos hablando, en este caso, de relaciones secuenciales, es decir, que se encadenan infinitamente una tras otra.

¿Pero y si la monogamia no es la única opción? Los amantes de lo "natural" y de "las cosas son como son" dirán que no hay otra alternativa. Pero debemos recordar la frase de Marcos Sanz: "Se le llama 'natural' a lo que se le han borrado las huellas de cómo ha sido impuesto". La monogamia es una imposición que nos hemos acostumbrado a no discutir, pero por suerte para muchos este es el mejor momento histórico para deconstruirse.

Este es el mejor momento histórico para deconstruirse.

El poliamor nos abre a nuevas opciones. Si un vínculo no nos aporta todo lo que buscamos, no tenemos por qué abandonarlo. Podemos conservar todo aquello que sí nos hace felices de esa persona y explorar al mismo tiempo otras facetas de la vida con otro vínculo. Nada tiene por qué ser blanco o negro, conmigo o sin mí. La liquidez del amor, la acumulación de los "matches" y la fragilidad de las relaciones han sido superadas por otra nueva dimensión. El poliamor se presenta como una alternativa más duradera a las relaciones de usar y tirar.

¿Poliamor mejor que monogamia?

Por último, recordar las palabras de Lídia durante nuestra conversación:

La monogamia sana es la que está deconstruida. Es salir del amor romántico y decidir que en ese momento de tu vida quieres estar solo con una persona.

El poliamor no es la mejor de las opciones mientras que tampoco es la monogamia la única opción. La libertad radica en la capacidad de elección.

 

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